Aunque no volví con mi ex exposa, veo a mis hijos cada quince días, les preparo la comida y los atiendo. Ahora vivo con conciencia; eso es lo que me ha regalado el grupo.

Fue hasta que llegué al Movimiento Buena Voluntad de Neuróticos Anónimos cuando comencé a sentirme bien a través de asistir a las juntas. Nuevamente tuve deseos de hacer cosas, retomé la escuela.

Fue hasta que llegué al Movimiento Buena Voluntad de Neuróticos Anónimos cuando comencé a sentirme bien a través de asistir a las juntas. Nuevamente tuve deseos de hacer cosas, retomé la escuela.
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